Reseña

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Rezagos

Digamos, tener que dar los buenos días

al abrir la puerta

a ese alguien torvo, lo primero

que me vomita la mañana,

seguido por su inútil secuela de gatos;

o a la que va a hacer acto de construcción:

confieso, me perdonan, amén y vuelvo a repetirlo.

Me hubiera dado cierta felicidad

al casi levantar el pestillo con la punta del pie.

Darte comienzo en mis pupilas:

pájaro, flor, esqueleto denunciado

por los ojos de algún bombillo triste,

geografía de un nuevo instante

de larva, amor o mariposa.

Buenos días, mis miembros

aún con ganas de dormir. ¿Buenos qué?

si no le sabes ni el color a la mañana;

puede que en la cocina alguien construya

un hermoso edificio de moscas

al que tú debes rotular, ya sabes.

Es buena la costumbre de poner letreros

en las cosas de la cocina,

no vaya a ser que se confundan y envenenen.

Pero en la mesa ya el papel es como un niño

que se me adhiere al pelo y no quiere

quedarse solo.

No es costumbre, debes vestirte,

hay que tapar algunas partes de la piel

más o menos según la moda; para enseñar

las necesarias o todas, depende

de quién esté contigo.

Pero es que hay una falta de ortografía

que alguien escribió anoche, con los dedos sucios

sobre mi cuerpo.

Es de buenas costumbres bañarse, si te bañas

ocuparás el sitio de las señoras venerables

que se daban sillón en los portales

de tu pueblo. ¿Venerables?

Es costumbre llamarles venerables

a las personas que se abstienen

¿Y a las que se les sale la nariz

de tanto husmear desde el balcón

y «languidecen de suposiciones»

y les sube el azúcar en la sangre

cuando creen sorprender que la vecina

vive de un modo un tanto… fuera de lo común

y se les pudre la orina de la envidia

digo, de la diabetes?

¡Oh, mi dulce vecina de esposo jubilado,

y callos, digo, de ojos hundidos en los codos

siempre apoyados en la baranda!

¿A ella la califican?

De esposa amante y fiel, madre ejemplar;

es la costumbre.

Buenos días, si es la costumbre.

Seguirán maltratándome las bombas

sobre los niños, seguiré amando

lo que se muestra, se oculta, sucede y arde

entre la piel y el viento: puede que sea mejor,

ahora que sintetizo las costumbres.

   


Esta selección  de poemas pertenece al libro "Piel de silabas " Antología Poética (1957-2011).

Publicado por Cubano-Canarias,2011.