Reseña

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Monstruos de la ira


Hasta aquí se han apropiado de mi voz de pájaro asustado,
de la aurora y las últimas amapolas del aullido.
Hasta aquí, los nombres que me fueron vedados
todo lo intrascendente y común 
las fiebres y los hombres que me amaron.
Hasta aquí, la noche reciente      
la lumbre sobre las sábanas raídas
la coartada     las fieras del desamor
la feliz caricatura del enemigo    sus escaramuzas
el alimento de cada día sobre una mesa inexistente.
Hasta aquí, todo el mal que me han hecho
y el que procuran hacerme
las interminables tabletas    los insomnios.
Hasta aquí, la soledad y la engalanada tristeza
las ideas fijas      la muerte
los ahorcados     las voces
Hasta aquí, yo misma   hasta aquí, la paranoia.

 

Del libro Premio de la Ciudad: Después será la vida